Eva González es fundadora de Asesoría Concilia, un despacho 100% online, y cofundadora de una empresa de automatización contable con IA, Gestanex. En esta conversación cuenta cómo una etapa personal muy dura la llevó a reinventarse, por qué apostó por la inteligencia artificial sin ningún perfil técnico y qué puede hacer hoy cualquier despacho para que su equipo —y su titular— recupere algo de vida.
El punto de quiebre
Todo el que te conoce sabe que hay un antes y un después. ¿Cuál fue el momento?
Llevaba años dándolo todo por una empresa. Horas extra que iban dentro del sueldo, sacando adelante un negocio que casi iba en pérdidas. Y cuando me tocó a mí pedir algo importante de verdad, no estuvieron.
Mi hijo nació prematuro y pasó sus primeras semanas en UCI. Yo acababa de salir de una cesárea y bajaba dos plantas del hospital para poder verlo, mientras en las habitaciones de al lado escuchaba llantos de bebés que estaban con sus madres. En un prematuro la leche materna es fundamental, está hecha a la medida de lo que ese bebé necesita para sobrevivir. Con el nivel de estrés que llevaba, la lactancia materna era casi imposible, quería y no podía.
Pedí una adaptación de jornada para poder cuidarlo. No me la dieron al 100%, con el argumento de que otros compañeros podrían pedir lo mismo. Yo era la única mujer de la empresa. Lo que necesitaba era que me defendieran, y no pasó. Ahí dije: se acabó.
¿Y qué te enseñó aquello?
Que el sitio que me voy a dar yo, y a mi familia, no me lo va a dar nunca un tercero. Que podía seguir cambiando mi tiempo por el sueldo de otro, o hacerlo para mí. Y decidí hacerlo para mí. No es fácil: en mi entorno no hay emprendedores, hay mucho miedo. Pero lo tenía claro.
“El sitio que me voy a dar yo, y a mi familia, no me lo va a dar nunca un tercero.”
Podrías haberte ido a otra profesión. ¿Por qué te quedaste en la contabilidad?
Porque soy una apasionada de esto. En otro sector no valgo; háblame de marketing y me pierdo. Pero esto me encanta, y creo que se nota. Cuando a alguien le gusta lo que hace, se le ve la energía. Llevo dos años con una energía que es pura vida. ¿Quién me iba a decir que trabajaría algunas noches hasta tarde y aun así me levantaría con ganas? Es mi realidad y estoy encantada.
Otra forma de llevar un despacho
Montaste Asesoría Concilia pensada para conciliar. En lo concreto, ¿qué haces distinto?
Que cada persona decida cuándo trabaja. Que me diga: Eva, ahora mismo puedo con tres carteras de clientes. Pues llevas tres. ¿Puedes con diez? Diez. Lo que mi hijo necesitaba de bebé no es lo que necesita ahora con cuatro años; hoy trabajo más horas porque él me lo permite. Cada etapa es distinta, y el trabajo se adapta a eso, no al revés.
Es 100% remoto, no tengo oficina. Y hay flexibilidad total. Tengo una colaboradora que algunas noches se conecta a las doce y trabaja hasta las tres, porque por la mañana tiene otra ocupación y la tarde la quiere para su familia. Lo decide ella. Y si un día el hijo de alguna enferma y no puede sacar un cliente adelante, se lo derivan entre ellas y se ayudan.
Mencionas algo que va más allá del horario: la independencia.
Sí, y para mí es de lo más importante. Muchas mujeres, cuando somos madres y nos hacemos cargo de los hijos mientras la pareja trabaja, nos volvemos dependientes económicamente. Y ahí hay quien acaba aguantando situaciones que no debería, solo por necesidad. Yo te doy la opción de tener tu propia cartera y ganar tu dinero. A lo mejor, por su tiempo, no pueden ser 3.000 euros al mes, pero es lo suficiente para poder decir “hasta aquí” y no depender de nadie. Eso es libertad.
La tecnología como aliada
Le hablas a un sector que, en buena parte, teme a la IA. ¿Cómo explicas que automatizar sea justo lo que te devuelve la vida?
Porque veo cada día a gente que ha normalizado hacer tareas repetitivas a mano. “Total, son cinco minutos”. Y el problema está ahí: en esos cinco minutos que repites cada día, toda la semana, todos los meses. La gente no se para a mirar dónde invierte su tiempo, igual que no mira dónde invierte su dinero.
La IA ha venido a ponernos el freno de mano. Yo me pregunto: ¿qué estoy haciendo que, si lo automatizo, me cuesta algo al principio pero luego me devuelve muchísimo más? Gracias a eso he podido montar otras cosas. Suena a tópico, pero te da alas. Cuando alguien me dice “es que la factura la meto a mano y no pasa nada”, le contesto: ¿cómo que no pasa nada? Es el momento de romper el patrón. Eso es lo que te va a hacer destacar o quedarte atrás.
Y sobre el miedo a los datos, que en los despachos pesa mucho.
Que se trabaja con información sensible es verdad, y está bien ser cuidadoso. Pero hay muchas formas de anonimizar y de trabajar bien. A veces el riesgo real no está en la herramienta: está dentro de tu propio despacho. He visto a gente llevarse información al irse de una empresa simplemente porque nadie le hizo firmar un acuerdo de confidencialidad. Eso es lo básico y no se hace. No temas tanto a la tecnología.
Un mensaje para los titulares de despacho
La mayoría de quien lee esto son titulares de despacho, muchos con la sensación de que “la conciliación está muy bien, pero yo tengo que sacar el trimestre”. ¿Qué les dices?
Llevo veinte años escuchando a CEOs de despachos decir que se lo han perdido todo. Vacaciones en las que estaban pero no estaban. Graduaciones, cumpleaños… Eso no te lo devuelve nadie, seas hombre o mujer. La conciliación es para todos.
No se trata de poner tu tiempo y perderlo. Se trata de recuperar tu activo más importante, tu tiempo. Hay despachos vendiéndose a día de hoy por muy poco porque tienen pánico a lo que viene y no quieren dejarle el “marrón” a sus hijos. Pero cuando automatizas una parte grande, tu despacho deja de pesar, y entonces sí es un activo que puedes dejar en herencia, no una carga.
“Cuando automatizas una parte grande, tu despacho deja de pesar, y entonces sí es un activo que puedes dejar en herencia, no una carga.”
Para aterrizarlo: ¿cuál sería el primer paso, sin arruinarse ni contratar a diez personas?
Sentarse con el equipo. Igual que me siento con mi pareja a hablar de lo que no funciona, un CEO tiene la obligación de sentarse con su gente y preguntar: ¿cómo estáis?, ¿qué necesitáis?, ¿dónde lo estoy haciendo mal? Muchos tienen pánico a que un empleado se vaya. Pues si se va, quizá es el momento de poner el foco en esas personas.
Y dejar de creerte indispensable. Yo pensaba que como lo hacía yo no lo iba a hacer nadie. Y hay cosas que hago mejor, sí, pero me quitan tiempo. Si consigo que algo salga a un 80% de la mano de otra persona, yo recupero mi vida y esa persona tiene un trabajo. Hay que ponerse las gafas en dónde quiere estar uno de verdad.
Casi todos los despachos hacen horas extra en los cierres. ¿Ahí dónde está el problema?
¿Tú crees que está en los despachos? Para mí está en que falta valentía para decirle al cliente: o me traes la documentación en plazo, o te cierro el trimestre con lo que haya. Por miedo a perderlo, van tan pegados al precio que no ven que al final lo pagan con un equipo quemado.
El cliente que entra conmigo firma por contrato el compromiso de entregar su documentación. No persigo facturas: presento lo que me des a tiempo. Y a cambio te doy de todo: te miro subvenciones, optimizo tu sociedad, nos sentamos dos veces al año a ver tus números… Una empresa que manda lo de junio en junio y lo de julio en julio no tiene ningún problema en el cierre. El problema es que todos lo mandan los últimos días. No todo vale: igual que en una relación, tiene que haber normas y tiene que haber encaje.
Conciliar no es solo tener hijos
Hay un matiz que te importa y que no quieres que se pierda.
Que conciliar no es solo tener niños. Hay mujeres que no pueden quedarse embarazadas. Hay quien tiene a sus padres mayores y quiere cuidarlos en vez de llevarlos a una residencia. Para mí conciliar también es poder estar con tu mascota si la han operado, porque es un miembro más de la familia. Es poder entrenar por la mañana si es cuando te gusta, en vez de dejarlo para las tantas porque es la única hora que queda. Conciliar es, al final, poder hacer lo que quieras con tu tiempo. Y que sea de verdad lo que tú quieres, no lo que te impongan.
“Conciliar es, al final, poder hacer lo que quieras con tu tiempo.”
Eso enlaza con algo muy tuyo: la palabra “no”.
Hay gente que no pide nada por miedo a que la echen. Eso no es elegir, es claudicar, y he visto a compañeras acabar en terapia por ahí. A veces toca plantarse y decir las cosas claras. Yo hace años que me llevo muy bien con el “no”. Antes me costaba un montón; hoy digo “hoy no me apetece” y ya no me pesa. El “no” es muy sano.
El día a día
Seamos honestos: montar tu propia empresa también te come la vida. ¿Has conseguido conciliar o sigue siendo una pelea?
Yo no tengo esa pelea. Cuando estoy muy saturada, bajo el ordenador y se acabó. ¿Un día normal? Me levanto sobre las ocho con mi hijo, desayunamos juntos, él me ayuda a prepararlo. Miro la agenda, me meto a una reunión en el salón mientras le oigo jugar, salgo y tiene la casa patas arriba. Hoy he dicho que cocino yo. Y por la tarde, los tres a la piscina, o un paseo y un helado. Hay días que tengo que reconectarme por la tarde y su padre está más con él; no todo es perfecto. Pero como digo yo: ¿cómo vas a recoger si no siembras? Primero siembras, y cuanto mejor sea la siembra, mejor será lo que recojas.
¿Y a quien te dice que emprender no es conciliar, que es trabajar el doble?
Que depende del negocio que montes. Hay negocios que son una jaula de oro, claro que sí. Por eso lo importante es sentarte a pensar: ¿en qué soy buena?, y sobre todo, ¿qué puedo hacer para que esto no dependa de mi tiempo? Yo, con 37 años y sin idea de tecnología —me costaba hasta abrirme un correo—, aposté por la IA cuando casi nadie hablaba de ella. Estudié por mi cuenta, vídeo tras vídeo. Hay que emprender con cabeza.
Dentro de tres años, ¿qué te gustaría que hubiera cambiado en el sector?
Que cada vez me encuentro más perfiles abiertos a la tecnología, sin tanto miedo, y eso me da esperanza. Creo que los que hemos apostado por esto vamos a ir tirando del resto, y que poco a poco la gente confiará más en delegar, en crecer, en montar cosas en vez de aguantar en un sitio que les quema. Me gusta ver a la gente salir de su zona de confort. Y si son mujeres, todavía más.
Eva González es fundadora de Asesoría Concilia, despacho 100% online, y cofundadora de una empresa de automatización contable con inteligencia artificial.
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Quién firma esta entrevista Tomás Sala es autor de «La voz del sector», la sección de entrevistas de Accountex España. Fundador de Ranking Online y especialista en Marketing para Asesorías, trabaja cada mes con despachos de toda España ayudándoles a crecer, captar clientes y ganar visibilidad. En esta sección conversa con profesionales que están cambiando la forma de ejercer desde dentro, para que cualquier despacho pueda llevarse algo aplicable al suyo. Estará en Accountex España 2026, los días 18 y 19 de noviembre en Madrid. |



