Parece incuestionable que, tarde o temprano, la Administración nos va a guiar hacia una automatización casi absoluta.
Modelos fiscales, nóminas, facturas electrónicas, facturas verificables, recibos bancarios, alta de empleados… Innumerables tipos de documentos e innumerables fuentes y bases de datos que los despachos mueven, procesan, modifican, traspasan, transcriben, replican, comparten, archivan, imprimen/escanean etc. Y mucho tiempo de trabajo manual dedicado a estas tareas en la actualidad, que tiene una temprana fecha de caducidad.
Y ahora, los despachos, ¿qué vamos a hacer y en base a qué vamos a cobrar?
Pues bien, los despachos se han esforzado mucho en los últimos años para actualizarse en tecnología. Ciertamente, han buscado soluciones para ser más rápidos, eficientes y más fiables, pero, de cara a sus clientes, tenemos la impresión de que seguimos mirando hacia la misma dirección, repitiendo y rediseñando los mismos servicios.
Ante una amenaza o debilidad de tal calibre, proponemos pasar al ataque.
Los despachos tienen como grandes clientes el 15% de las empresas que facturan más de 2 millones de euros. Estas grandes cuentas necesitan ser asesoradas en otros servicios relacionados con sus transferencias de documentos y datos, precisamente los procesos que vosotros ya automatizáis y domináis con piloto automático.
Y todo este tiempo, quebraderos de cabeza, errores que pueden llegar a ser irreversibles, dudas, inexperiencia, abismo por los cambios que pueden suponer etc. tu cliente se lo podría ahorrar.
Pues bien, los despachos ya han pasado por esto y sois los asesores, CONSEJEROS, prescriptores, confesores… de estas empresas, por lo que estas recomendaciones valen su peso en oro.



