“Construir algo nuevo sin olvidar de dónde venimos” – Lourdes Santisteban y la transformación de la asesoría en España
Lourdes Santisteban, Chief Country Officer de Talenom España, cuenta con una dilatada experiencia en asesoría y gestión de clientes. A lo largo de su trayectoria ha liderado equipos y desarrollado estrategias centradas en la fidelización y la excelencia en el servicio, convirtiendo estos pilares en motores clave del crecimiento empresarial. Su enfoque combina visión estratégica, orientación al cliente y capacidad de adaptación, lo que le ha permitido impulsar mejoras sostenibles en el rendimiento de las organizaciones. En Talenom España, lidera la transformación del servicio de la asesoría al cliente en un entorno cada vez más competitivo y exigente.

Fuiste pionera en integrar tu despacho dentro de un proyecto internacional. ¿Qué retos y oportunidades supone para una firma local formar parte de una estructura multinacional?
Uno de los grandes retos fue entender a fondo una industria que no conocía: cómo se mueve, quiénes son los competidores, qué tendencias marcan el ritmo… Pero sin duda, lo más desafiante fue abrir la vía del crecimiento inorgánico. Hasta entonces, mi experiencia había sido más desde el lado legal, asesorando en operaciones, así que dar el salto a liderarlas fue todo un aprendizaje. También fue complicado adaptar las dinámicas de una empresa grande y consolidada a una estructura que estaba empezando, e ir encontrando poco a poco las personas clave para formar el equipo en España.
Ahora bien, las oportunidades han sido igual de grandes. He podido conocer a muchísimas personas con talento, incorporarlas al proyecto y construir algo desde cero. Ha sido muy enriquecedor poder imaginar el futuro de nuestra industria y contribuir a crear algo de la mano de estructuras que ya existían y reconvertirlas. Esa mezcla de lo local con lo global, de lo nuevo con lo consolidado, ha sido una experiencia única.
Tras vivir en primera persona un proceso de integración, ¿qué factores consideras fundamentales para que una operación de este tipo sea realmente transformadora para ambas partes?
Para mí, lo primero —y lo más importante— es creer en el proyecto y sentirte identificado con él. Una integración implica cambios, y eso hay que asumirlo desde el principio. Siempre digo a los propietarios de las asesorías que deciden integrarse en Talenom que: “Debemos estar muy orgullosos de nuestros pasados, pero ahora estamos construyendo algo nuevo.” Para mí, esa frase resume bastante bien lo que significa integrarse en una estructura no sólo más grande, sino diferente.
Es clave que quien se suba al barco lo haga con ganas de remar, y además de remar junto al resto del equipo. Esto no va de individualismos, sino de construir algo colectivo, de aprender unos de otros y de tener la ambición como empresa de contar con las mejores personas en los mejores sitios. Cuando eso ocurre, la integración no solo funciona, sino que se convierte en una verdadera transformación para todos los que forman parte de ella.
Has liderado un proceso de crecimiento que ha multiplicado el tamaño del equipo en poco tiempo. ¿Cómo se consigue preservar una cultura común y motivar al talento en contextos de cambio y expansión?
Preservar una cultura común es, sin duda, lo más difícil, pero también lo más bonito. Porque cuando creces rápido, cada persona llega con su propia forma de trabajar, sus valores, sus costumbres. Al principio hay muchas culturas previas, pero solo una nueva que debemos construir entre todos.
Para mí, lo esencial es identificar a las personas que realmente se sienten conectadas con esa cultura que queremos crear. Entender qué elementos tenemos en común y hablar de ellos constantemente. No basta con definir valores en una presentación: hay que vivirlos, compartirlos y recordarlos en el día a día.
Sentirse parte de una misma entidad es la clave del éxito. Y eso se consigue fomentando el respeto, el compañerismo y la ilusión por un destino común.
Cuando conseguimos que el equipo se ilusione con lo que estamos creando, que se reconozca en la cultura y que vea futuro en ella, la motivación llega sola. Y entonces, el crecimiento no solo es rápido, sino también sólido.
Hoy formas parte de la dirección ejecutiva de un grupo internacional. Desde esa perspectiva, ¿qué tendencias ves como más determinantes para el futuro del sector de la asesoría y los despachos profesionales en España?
Desde mi posición tengo la suerte de ver cómo evoluciona el sector en tiempo real. En países como Finlandia, donde nació nuestro grupo, llevan más de diez años conviviendo con la factura electrónica y han vivido ya una transformación que en España apenas estamos empezando. Esa experiencia nos permite anticipar tendencias con más claridad.
Una de las más importantes es, sin duda, la digitalización. Pero no se trata solo de tecnología: lo realmente transformador es cómo esa tecnología se integra en los procesos y mejora la experiencia del cliente. Tomar buenas decisiones tecnológicas es clave, pero también lo es trabajar bien los procesos y no perder nunca de vista a las personas.
El cliente debe seguir en el centro. Y eso implica ser más ágiles, más eficientes, pero también más cercanos. A la vez, necesitamos equipos preparados para ese cambio: con visión digital, capacidad de adaptación y, sobre todo, ganas de construir algo relevante en un sector que está cambiando muy rápido.
Has participado en ediciones anteriores de Accountex España. ¿Qué valor crees que aporta este encuentro al ecosistema de asesoría y por qué es relevante para quienes forman parte del sector?
Accountex España es, sin duda, el evento más importante del año para nuestra industria. Todo lo que está pasando, todo lo que las empresas del sector están pensando, se concentra ahí. Es el lugar donde se cruzan ideas, tendencias, soluciones y, sobre todo, personas con ganas de transformar la asesoría.
Para mí, es un “place to be” esencial en el calendario de cualquier profesional del sector. No solo por el contenido, que siempre es de altísimo nivel, sino por la oportunidad de compartir experiencias, aprender de otros y conectar con quienes están viviendo los mismos retos. Es un espacio que impulsa la evolución del ecosistema y que nos recuerda que, aunque cada despacho tenga su camino, todos estamos construyendo el futuro de la asesoría juntos.



