“Una buena asesoría puede marcar la diferencia en la vida de las personas: lo vivimos cada día”

25 junio 2025|In LVDS

Cierzo Tax está formado por Elena Fuertes y Patricia Núñez, economistas con más de diez años de experiencia en contabilidad, fiscalidad nacional e internacional y auditoría. Tras coincidir durante años en un despacho tradicional y compartir una misma visión de la profesión, en 2024 decidieron fundar su propia asesoría. Hoy, en Cierzo Tax, combinan rigor técnico, cercanía y una apuesta constante por la formación para ofrecer un servicio actualizado y humano.

¿Qué fue lo que te motivó a entrar en este sector? 

Nuestra entrada en el mundo de la asesoría no fue casual, sino más bien una combinación de vocación y curiosidad. Desde muy jóvenes, sentimos interés por comprender cómo funciona todo lo que hay detrás de un negocio: las obligaciones fiscales, la contabilidad, los números que cuentan la historia de una empresa o de un autónomo que lucha por sacar adelante su proyecto.

A lo largo de nuestra trayectoria profesional en otros despachos, vimos de cerca el impacto que una buena (o mala) asesoría puede tener en la vida de las personas. Entendimos que más allá de los impuestos y los modelos, nuestro papel podía ser mucho más humano: acompañar, tranquilizar, empoderar.

Nos motivó la posibilidad de hacer las cosas de otra manera. De aportar no solo conocimientos técnicos, sino también escucha, claridad y confianza. De cambiar la percepción que muchas personas tienen sobre las asesorías: frías, inaccesibles o llenas de tecnicismos. Queríamos demostrar que se puede ser rigurosas y cercanas al mismo tiempo. Y así empezamos este camino.

Cuéntanos un poco quien sois y cómo es vuestro despacho profesional. ¿qué os animó a emprender por vuestra cuenta? 

Somos dos asesoras fiscales con amplia experiencia en el sector, pero, sobre todo, con muchas ganas de transformar la forma en la que se entiende y se vive la relación entre un cliente y su asesora. Así nació Cierzo Tax, un despacho fresco, honesto y comprometido, donde cada persona recibe una atención personalizada, directa y sin rodeos.

Nuestro despacho está en Zaragoza y nos gusta decir que somos pequeñas, pero muy grandes en implicación. Apostamos por la digitalización, por la comunicación sencilla y por estar siempre cerca del cliente, sin perder nunca de vista que detrás de cada autónomo, sociedad o gestoría heredada hay personas con miedos, sueños y muchas decisiones que tomar.

Decidimos emprender por nuestra cuenta porque sentíamos que era el momento de construir algo propio. Queríamos tener libertad para aplicar nuestras ideas, cuidar los detalles, trabajar desde la empatía y dar forma a una asesoría con valores claros. No buscábamos crecer por crecer, sino crecer con sentido. Y así, paso a paso, con mucha ilusión y esfuerzo, fuimos dando forma a este proyecto que hoy es nuestro hogar profesional y también el de muchas personas que confían en nosotras.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que te encuentras en tu día a día y cómo los superas para seguir adelante sobre todo en estas fechas? 

Uno de los retos más constantes en nuestro día a día es gestionar el volumen de trabajo sin perder la calidad ni el trato personalizado que nos caracteriza. Especialmente en fechas clave como las campañas de la renta, el cierre fiscal o momentos de presentación de impuestos, el ritmo se multiplica, y es fácil caer en el estrés o en la urgencia.

Además, como asesoras, convivimos con cambios normativos continuos, interpretaciones nuevas de Hacienda, requerimientos inesperados y preguntas de clientes que necesitan respuestas rápidas, claras y adaptadas a su situación.

¿Cómo lo superamos? Primero, con planificación. Intentamos ser muy organizadas, anticiparnos lo máximo posible y marcar tiempos realistas. Segundo, apoyándonos en herramientas tecnológicas que nos ayuden a automatizar tareas repetitivas y a centrarnos en lo que realmente aporta valor. Y por supuesto, con mucha comunicación interna, apoyo mutuo y sentido del humor. Porque sí, reírse también forma parte de la supervivencia en este sector.

Y, sobre todo, nos recordamos a nosotras mismas por qué hacemos lo que hacemos. Cuando ves que un cliente respira tranquilo, que te agradece haberle ayudado a entender su situación o que te recomienda porque se siente bien acompañado, todo cobra sentido. Eso es lo que nos da energía incluso en los días más intensos.

 ¿Qué es lo que más os apasiona de la profesión? 

Nos apasiona acompañar. Sentir que estamos al lado de nuestros clientes en cada paso importante: cuando deciden emprender, cuando hacen su primera factura, cuando dudan si hacerse autónomos o crear una sociedad, cuando crecen, se reinventan o incluso cuando cierran una etapa.

Nos encanta traducir lo complejo en sencillo. Ver la cara de alivio de alguien que pensaba que nunca entendería lo fiscal o lo contable y de repente dice: “ahora sí lo veo claro”. Esa sensación no tiene precio.

También disfrutamos mucho de la parte de divulgación y de generar comunidad. En nuestro día a día no solo gestionamos impuestos: hablamos, explicamos, escuchamos, resolvemos, animamos. Somos asesoras, pero también un poco terapeutas fiscales, y eso, lejos de agotarnos, nos motiva.

Y nos inspira profundamente conocer a tantas personas valientes que emprenden, que luchan, que ponen toda su ilusión en sus negocios. Formar parte de esas historias, ser parte de su equipo, es un regalo que esta profesión nos da cada día.

¿Qué le recomendarías a un despacho profesional para preparar su visita a la feria? 

Le recomendaríamos que vaya con ganas de descubrir, de dejarse sorprender. Accountex no es solo una feria de productos y servicios, es también un espacio para reflexionar sobre cómo estamos trabajando, hacia dónde va la profesión y qué podemos mejorar en nuestro día a día.

Ir con una idea clara de qué temas te interesan —tecnología, automatización, marketing, gestión de despachos— puede ayudarte a sacarle más partido. Pero también es importante dejar espacio para lo inesperado: una charla con otro profesional, una ponencia que no tenías en el radar o un stand que te hace replantearte cómo gestionas tu tiempo pueden ser lo más valioso de tu visita.

Y sobre todo, recomendamos ir con actitud de escucha, de colaboración y de aprendizaje. Aunque cada despacho es un mundo, compartimos muchos retos, y en estos encuentros nos damos cuenta de que no estamos solos. Salir de la oficina, respirar otro aire y volver con ideas frescas es algo que todo asesor necesita de vez en cuando.

Ah, y un último consejo práctico: lleva una libreta, batería externa… y ganas de pasarlo bien.