“La innovación no es opcional: quien no se adapta, queda fuera del mercado”

28 mayo 2025|In LVDS

Enrique González, Director de Innovación en RBH Global, reflexiona sobre el papel del cambio tecnológico, la importancia de las personas y el futuro de los despachos profesionales.

Enrique González Hernández es economista, asesor fiscal y director de innovación en RBH Global, firma nacional de servicios profesionales —actualmente en el puesto 56 del ranking de Expansión— con fuerte compromiso con la transformación digital del sector. Inició su trayectoria como formador en materias de contabilidad, fiscalidad y creación de empresas, experiencia que ha marcado su enfoque profesional.

Con más de 25 años de experiencia en contabilidad y fiscalidad, Enrique ha liderado diversos proyectos estratégicos enfocados en la integración de tecnologías aplicadas a la eficiencia de los despachos. Desde su actual posición, impulsa la evolución del modelo tradicional de asesoría hacia un enfoque más integral, ágil y centrado en las personas. Defensor de la innovación aplicada con criterio humano y empresarial, combina visión técnica con sensibilidad organizativa. Su trayectoria, además de labores de formación incluye la dirección empresarial y consultoría, con una vocación constante por hacer crecer a sus equipos y al sector a través de la mejora continua.


Has liderado la creación del Área de Innovación en tu firma. ¿Qué papel crees que juega la innovación en el futuro de los despachos profesionales?

¿Y el área Financiera, y la de Marketing? ¿Qué papel tiene el área de Personas en un despacho, o la de Atención al Cliente?

La diferencia entre un despacho y una empresa es el considerar un área u otra como imprescindible. Si actualmente no concebimos una empresa sin alguno de los departamentos mencionados, incluyendo Innovación ¿por qué en nuestro sector debería ser diferente?

La innovación trata de creación y de mejora y por supuesto, trata de gestión. Y de esto sí que los despachos profesionales sabemos, por lo que no debe sernos tan extraño el concepto.

Está en nuestro carácter la gestión, la mejora de los procesos, la reducción de los tiempos de respuesta, el equilibrar las tareas y optimizar recursos; eso es, al fin y al cabo la ECONOMÍA. Partiendo de estos conceptos básicos, y dotando de un presupuesto que gestionar, ya tienes creada el Área de Innovación.

Un área que investigue, analice los cuellos de botella, busque soluciones tecnológicas, cree nuevos procesos, y con todo ello facilite “la vida” al equipo y a los clientes. Es un área indispensable desde hace ya algún tiempo.

No importa el tamaño de tu negocio, de tu empresa, si no te adaptas lo suficientemente rápido, cualquier player, por pequeño que sea y desde cualquier parte del mundo te sacará del mercado, si es que no lo hace antes la Administración o un Proveedor de Software de manera vertical.

Y lo bueno que tiene la Innovación es que no tienes por qué desarrollarla de forma interna, puedes también externalizarla sin dedicar tantos recursos, pero lo que no puedes de ninguna de las maneras es darle la espalda.

¿Cómo se consigue equilibrar la visión empresarial con la necesidad de transformación tecnológica en un despacho profesional?

Hay que ser conscientes de que la tecnología no es un fin en sí misma, sino un medio. Una herramienta que debe estar siempre alineada con los objetivos del negocio, que son los que realmente definen el rumbo. Para lograr ese equilibrio, se necesita un plan estratégico claro, con métricas definidas y una hoja de ruta que conecte visión y ejecución.

Una vez mencionado esto, hay que reconocer que lograr el equilibrio es un desafío, y lo es porque esto no va de tecnología, esto va de personas, y va de procesos.

Cuando yo empecé a trabajar, me incorporé como economista a una Administración de Fincas. Formada por una matrimonio en edad de jubilarse y su hijo, diez años mayor que yo, se dedicaba principalmente a la gestión de alquileres.

Era el tiempo de los TCs del tamaño de sábanas, las fotocopiadoras como armarios roperos que si gastabas algún dinero te ofrecían función de fax.

En aquel despacho, la madre empezaba a actualizar los datos de los alquileres en el ordenador el día 6 de cada mes… y no terminaba hasta el día 20. Al menos la mitad de los recibos se gestionaban en efectivo, con lo que durante horas, una impresora que movía su carrete de un lado a otro escupía los recibos en papel continuo que luego había que cortar a mano, clasificar y ordenar.

La otra mitad de los recibos, se generaban es archivos .txt, (luego en .n19), que físicamente se llevaban al banco en un disquete de 3,5” acompañados de dos copias en papel -una para el banco y otra para archivar, sellada-.

El resto del mes lo dedicaba a rellenar las nóminas y mecanografiar los TCs de porteros y conserjes.

Hoy, todo eso nos parece impensable, pero en muchos despachos se siguen repitiendo dinámicas similares. La dirección ve la necesidad del cambio, pero quien está “sacando papel” a diario puede percibir la transformación digital como una carga adicional.

Por eso insisto: esto no va (solo) de herramientas, sino de gestionar resistencias, tiempos y expectativas. Es fundamental entender el ciclo de Hype de Gartner: hay entusiasmo inicial, pero también frustración cuando la implementación no es inmediata. Y ahí es donde el liderazgo debe sostener, traducir el cambio en sentido y acompañar al equipo.

 

Teniendo en cuenta tu trayectoria en el sector, ¿qué consejo le darías a alguien que está empezando en esta profesión y aspira a crecer profesionalmente?

Lo primero que hay que saber es que esta profesión tiene un calendario inflexible. Los trimestres caen como guillotinas, y eso condiciona el ritmo de trabajo y la vida personal. Asume esto o retírate.

Además, esto va de personas. Tú, (persona y profesional). Tu entorno laboral. Tu familia, (que también lo vive). Y tu cliente (que también tiene su entorno y su familia).

Piensa en personas, pero sin olvidarte de la rentabilidad. Trabajamos no por dinero, sino por tiempo. Así que trabaja con excelencia. Siéntete orgulloso de lo que haces, contribuye al bienestar de los que te rodean y asegúrate de ganar lo suficiente para poder comprar tiempo para tener una vida plena, más allá de la profesional.

El segundo consejo: no vayas solo. Si quieres llegar rápido, hazlo por tu cuenta. Pero si quieres llegar lejos, hazlo acompañado. La dirección de un despacho puede ser una actividad solitaria. Busca un buen compañero de viaje: un socio, otro despacho afín o una firma con mayor estructura sobre la que delegar ciertos aspectos. Alguien con quien compartir decisiones, apoyarte en los momentos clave y repartir costes y riesgos.

Y el tercero: actúa como el profesional que eres. Aparca el ego. Céntrate en aportar valor y no en tener la razón. Vas a equivocarte. Aunque aquí los errores pueden tener alto coste, es algo que ocurrirá tarde o temprano.

Cuando eso suceda, 0% de culpabilidad, 100% de responsabilidad. Resuelve el error, aprende para que no se repita y sigue adelante, mañana será otro día. El calendario manda.

Desde tu posición actual, ¿qué habilidades o perfiles crees que serán clave en los próximos años en el ámbito fiscal y de la asesoría?

Más allá de la excelencia técnica, será clave la capacidad de interpretar el entorno. Necesitamos asesores que comprendan no solo los cambios legislativos, sino también los económicos, tecnológicos y sociales. La inteligencia contextual será más valiosa que la acumulación de datos o el dominio de procedimientos.

Porque cuando hablamos de asesoría, hablamos de personas. Personas que deben adaptarse a un entorno en transformación y ser capaces de que sus despachos se adapten con ellas. Personas con vocación de aprendizaje: no solo de lo que marca el legislador, sino también del trato personal, de las necesidades reales de sus clientes y de las dinámicas del mercado.

Como diría Xavier Marcet, se trata de crecer haciendo crecer. Y para ello es clave la competencia relacional: entender a los stakeholders, saber colaborar y generar confianza. En una organización se entra por los conocimientos, pero se sale por cuestiones empáticas.

La adaptabilidad, la resiliencia y la inteligencia emocional serán determinantes. Ahora y en los próximos años, los Asesores tendremos que gestionar cambios constantes, contextos inciertos y relaciones complejas. Saber manejar la presión y conservar la confianza del cliente será tan importante como emitir un informe correcto.

Desde tu punto de vista como asistente a la feria ¿Qué consideras que representa Accountex para el sector?

La primera vez que acudí a Accountex España, me fui con la sensación, muy común, de que no hay tiempo material para verlo todo. Escoger entre ponencias y stands es asumir que inevitablemente te perderás parte de la feria.

Con el tiempo, entiendes que Accountex no solo es conocimiento técnico, también son relaciones, conversaciones y complicidades con compañeros que se enfrentan a los mismos retos: la Administración, la Tecnología y las Personas.

Quien no esté en Accountex, bien sean proveedores de soluciones, bien sean despachos profesionales, en breve no estarán en ninguna parte.

Accountex es necesaria tanto para quienes toman decisiones como para quienes las ejecutan. Nos ayuda a salir de la burbuja, talar, por fin, esos árboles que no nos dejan ver el bosque, y conocer por dónde se mueve el sector.

Y para los que disfrutamos de esta profesión, Accountex es lo más parecido a un parque temático: inspiración, retos, oportunidades y amigos concentrados en dos días intensos.